El Caballo Árabe

El caballo árabe se caracteriza por ser inteligente, activo, refinado, rápido, ágil, frugal y, sobre todo, muy resistente. Dadas todas estas virtudes, a lo largo de la historia se impuso frente a las otras razas y se buscaba su sangre para mejorarlas.

Tanto es así, que a día de hoy se llega a encontrar ascendencia árabe en prácticamente todas las razas de caballos que se utilizan para el deporte.

Caballo Arabe

Características del caballo árabe

Estos fantásticos animales son únicos por su inteligencia y vivacidad, pero también poseen ciertos rasgos físicos que los hacen inconfundibles.

Su elegante cuello de cisne, peculiar cabeza con un perfil cóncavo y la tendencia a llevar siempre la cola en alto hacen imposible que estos caballos pasen desapercibidos.

Pero no todas las peculiaridades del caballo árabe son tan evidentes. Por ejemplo, son la raza equina con menos huesos: en vez de 6 vértebras lumbares, tienen 5; y, en vez de 18 pares de costillas; tienen 17.

Sin embargo, como ocurre también en la cría de algunas razas de perros, no todo es de color rosa. Hay una minoría que sólo busca satisfacer una pequeña pero muy bien pagada demanda, en detrimento del bienestar del animal.

Para ello, exageran al máximo los rasgos característicos de la raza para alcanzar la “perfección”, sin tener en cuenta otros factores de vital importancia como son la consanguinidad, el carácter o problemas de salud hereditarios.

perfil caballo árabe

Estos ganaderos únicamente buscan una cabeza y cola elevadas, ollares y ojos más grandes y el perfil más cóncavo.  Es el caso de un potro que ha nacido en EEUU al que llaman El rey Magnum. Su aspecto resulta hasta grotesco, como si se tratara de un dibujo animado de la mano de Disney.

caballo arabe

Muchos expertos veterinarios han alertado del peligro de estas prácticas para la salud de los animales. En el caso concreto de este potro, probablemente tenga limitaciones para poder realizar ejercicio físico.

La exacerbada forma de su cabeza podría impedirle respirar adecuadamente dado que los caballos sólo pueden respirar por la nariz.

Caballo anglo-árabe

A mediados del siglo XIX, en Francia, se comenzó a criar la raza anglo-árabe. Estos caballos debían tener al menos un 25% de sangre árabe, no un 50% como sería lógico pensar.

Esta increíble mezcla dio un resultado perfecto. Se obtuvo la elegancia, equilibrio y resistencia del caballo del desierto; y la talla y velocidad del pura sangre inglés.

Estas características convierten a este esbelto animal en altamente funcional, con movimientos amplios, extendidos y elásticos. Resultan idóneos para los concursos completos donde se requiere rapidez y aguante.

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Didier Dhennin y Encore une medaille*HN, yegua anglo-árabe en el Master Pro de 2009 en Pompadour, Francia

Caballo hispano-árabe

Dadas las grandes cualidades del caballo español y del árabe, juntarlas en un solo caballo hispano-árabe resultaría magnífico.

Hace un par de cientos de años se empezó a cruzar estos ejemplares buscando una raza funcional. Debía ser inteligente, noble y centrado como el español, a la vez que resistente y atlético como el árabe.

Todas estas aptitudes hacen del caballo hispano-árabe una raza polivalente y excelente para los deportes más exigentes.

La impresionante resistencia que le otorga su parte árabe lo convierte en un ejemplar idóneo para los raids y trecs; a la vez que es capaz de realizar esfuerzos muy intensos y precisos en cortos periodos de tiempo, como los que se requieren en la doma vaquera y salto.

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Caballo hispano-árabe

Caballo árabe dorado

Habitualmente, se denomina erróneamente caballo árabe dorado al Akhal-Teke. De hecho, aunque no es más que una hipótesis, se baraja la idea de que esta raza turkmena sea el antepasado del caballo árabe.

Sin embargo, a pesar de sus características similares con el caballo árabe como son el porte altivo, musculatura poderosa pero poco voluminosa, cuerpo delgado y la agilidad, son razas completamente distintas y no deben confundirse.

El turcomano es más alto, con la cabeza ligera y descarnada, crin y cola muy poco pobladas, pero, sin lugar a dudas, lo que más lo distingue es su pelaje, a menudo con reflejos metálicos.

A pesar de sus aptitudes atléticas similares, su carácter terco y obstinado lo hace un poco complicado para la competición aunque, como en todo, siempre hay excepciones. La morfología de este caballo y su funcionalidad lo convierten en un saltador excepcional, así como lo dotan de una gran resistencia para las competiciones más exigentes en cuanto a la duración.

Además, también tiene aptitudes para la doma clásica, como demostraron Filatov y Absent. Sergey Filatov, un jinete de la antigua unión soviética, y su caballo Absent, de raza Akhal-Teké, consiguieron un oro y dos bronces en esta disciplina en las olimpiadas de 1960 y 1964.

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Akhal-Teke
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